Cómo me duele la persona en la que me he convertido. Fría, cínica y descarada. Ya nada importa, ya nada siento. Las lágrimas estos últimos meses han corrido más rápido y fácil de lo normal; y no es ningún alivio.Me duele tanto la cabeza que no podría creerse la cantidad de chichones y de abolladuras que tengo. En uno de los párpados se cicatriza de a poco una herida. Tal vez sentimentalmente signifique demasiadas cosas; signifique
- El te odio claro y profundo que le dije a mi mamá
- El "desde los 9 años no formás parte de mi vida"
- El nunca me conociste realmente y el "poco me importa lo que te pase".
Y los descargos pertenecientes. Son rasguños del alma, que ya bastante devastada la tengo hace tiempo, y robarse el brillo de mis ojos, duele. Un poco; no puedo decir que me arrepiento, desde el principio siempre estuvo mal, pero me he decidido a vivir con mis sentimientos; cueste lo que cueste, dañe a quien dañe.
Si, te confieso que si algo le pasara a mamá sería la primera en socorrerla, no soportaría la idea de...de perderla para siempre. Pero ey! dejame tener un poco la razón a mí, me debato entre toda esa resignación nostálgica y todo ese veneno que arde en mi pasado a causa de sus errores; y de los de papá.
Necesariamente, en lo único que logro concentrar la cabeza es en Seba. Si él supiera todo lo que lo estoy necesitando en este momento...¿hablaría conmigo? ¿Me consolaría? Me ayudaría?
¿Estaría conmigo mientras veo el mundo desmoronarse por enésima vez en mis pies?
Y el dolor aumenta, y las lágrimas caen, y duele.
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