Sé que soy sensible de más y que siempre estoy por encima de la línea de vulnerabilidad. Que no soy como muchas y que no sé amar sin complejos. Que salgo a caminar y miro incoherentemente la forma en que el cielo dibuja las puestas de sol más bellas y sonrío. No por placer ni cortesía, simplemente por gusto propio a algo que me resulta tan ajeno.Sé que nos vamos a morir de envidia algún día de estos de haber perdido lo que tuvimos y que posiblemente jamás haya en existencia una vuelta atrás que lo explique todo, sin tapujos, sin tabúes, sin vergüenza.
Nunca me enseñaron a estar sola, debe ser por eso que desafié las reglas de esta vida monocromática y encontré de mejor amiga a la soledad, no sé lidiar con situaciones emocionalmente intensas y puedo disfrazar realidades para no tacharme de patética.
Con todo esto quiero decir que te he olvidado, hecho que creo realmente instrínseco en mi conciente pero del que no logro convencer del todo al inconciente. Ahora simplemente sé que espero algo mejor, algo mucho más grande que el llanto, los vómitos, la fiebre y las carcajadas a más no poder; y aquel toque de nostalgia que me envolvía y esa sensación de que sin una persona el mundo se me derrumbaba.
Ahora sé que cuando camino hay algo más que baldozas por contar, canciones tristes que escuchar a la hora del crepúsculo y que quedan más tazas de café por compartir sentada al lado de la máquina de escribir que me obsesiona. Ahora sé que allá afuera hay mucho más por vivir.
Y que ya, ya no te necesito para ser feliz.


