sábado, 22 de agosto de 2009

Ya nunca me voy a alejar.

Hoy volé el barrilete; como me lo había prometido, antes de que termine el invierno. No fue sensación de paz, ni de alivio, ni de espesor. Fue dolor contenido un poco, escondido entre mis ojitos con ese miedo a que todos vieran en mí esa sensibilidad de nena de 7 años. Pero ganas de llorar tenía un poco, nada que un abrazo de amigas del alma no pudiese remediar. Pero el dolor estaba. Ahí, intacto. Doliendo en el medio del alma, esa que nunca alcanzará a tocar, pero sí a sentir.
Las cosas no mejoraban conforme pasaban las horas, al llegar a la Iglesia lo que dijo una señora me paralizó el espíritu "Estuve distraida por cosas, demasiadas cosas, intentando solucionar los problemas que tenia, no me di cuenta que lo más importante siempre estuvo ahí" Se me crispó la piel, el dolor ardía en mis ojos y yo suplicaba un momento a solas, para pararme y gritar BASTA! dejenme en paz, dejenme morir sola, de dolor. Basta...
Y allá, justo enfrente mío aquel par de ojos que me obsesionaban, rota internamente y lento nos mirábamos. Azules, como todo lo que un día naufragué por aquella mirada.
Y cuando subimos a tu auto, Seba, y no sabía qué decirte; estaba TAN nerviosa. Tenía tanto miedo. Me dolía tanto seguir remando solita. Mi mundo es demasiado insignificante para meterlo en tu bolsillo.
Y rompí en lágrimas, y me miraste asombrado y cuando preguntaste por qué, yo te decía que ya no podía; que me dolía, que en casa las cosas van de mal en peor, que sin vos nada tiene sentido. Y que no puedo pelearla más...
-Te amo mi amor; sos el amor de mi vida. Y no estás sola, nunca mas vas a estar sola. Porque me tenés acá y siempre voy a estar con vos. Ya nunca me voy a alejar.
Y lloraste, y yo también.
Y antes de todo eso, cuando te dije que no era nada en tu vida me dijiste: -Sos el amor de mi vida.
Y lloré.
Mis emociones están al margen de cada situación, cuando me diste un beso no pude prácticamente respirar, Un beso, dos, tres. La sensación de felicidad era la misma y se multiplicaba.
Y esta noche vamos a salir, dijiste. Y todavía no me llamás. Y todos aquellos que me leen sabrán que ni pude disfrutar la cena con mi viejo mientras miraba el teléfono. Todavía no me he cambiad; siento TANTO miedo a que no me llames que me niego a prepararme y jugármela solita. Pero yo te espero, como siempre que te espero, yo me muero..por comerte poco a poco, yo me quedoo... deambulando como loca en la ciudad (8)

Aaaaaaaah y el celu no suena;

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