Me estremece la idea de perderte, SEBA, ojalá algún día tengas oportunidad de leer este, mi diario, publicado patéticamente en una página de internet. Pero yo, desde hace meses, he cambiado completamente de opinión acerca de si está bien o no compartir mi intimidad con cualquiera con intenciones de leerlo. Creo que es la mejor manera de hacerte saber cuánto te amo; no creo poder demostrarlo lo suficiente con cada uno de mis gestos y me voy sintiendo más lejana a medida que los segundos nos van separando.Sos lo que más amo en el mundo; lo he meditado: he visto tus cambios de humor, tu forma de comportarte tan indiferente hacia mí. Te he escuchado pronunciar aquellas palabras que como punzadas, me dan ese arranque de frenesí y felicidad, similar al que siento cuando...nuestro labios se chocan.
Tal vez no sea una buena idea, pero NO puedo vivir sin vos. Quisiera que leyeras esto, porque siento un miedo terrible a hecharlo todo a perder; sé que lo que viene no va a ser nada fácil. Poco importa ya mi facultad, mis estudios, la ONG, la Iglesia y mi vida. creo que en este momento todo lo que deseo es estar con vos. El sufrimiento de los últimos diez meses me ha quitado también el sueño y poco a poco, mis ganas de respirar. Temo que no seas conciente de lo que ambos nos estamos haciendo. Forcé al destino y te llamé por teléfono. Volvi a mi casa esperandote, llamaste. Sentía que el mundo se detenía. Es que nadie en esta tierra logrará nunca entenderme como lo haces tú. Mi mejor amigo. Mi ex novio; mi amor. Mi vida.
Cuando dijiste
-Crees que todo lo que me decis no me importa, crees que yo no siento nada, sino..porque te estaria llamando? cual seria el sentido?
-Pero no me has dicho nada nuevo, te admití.
-Querés que te lo diga? (mi respiración acelerada se pausó detenidamente) Te amo.
-Yo también.
Así fueron pasando los segundos de aquellas horas en la que nuestra conexión fue de lo más espiritual.
Esa noche me llamaste, como lo prometiste. El corazón se exaltó de alegría. Tendrías que entenderme, sabes que sos la luz entre tanta oscuridad que abisma en mi vida.
Y esta mañana fue tu mensajito de los buenos días el que me despertó. Y fui yo la que entre temblores, brillo de ojos y alegría lo leía incrédula. Soy yo la que te ama.
Esta tarde nos vimos, estrecharme en tus brazos es como abrazar el cielo terrenal.
No te das una idea cuánto te necesito, y lo que tengo que hacer por ti.
Demanda tanto tiempo que la simple idea me asusta, es el plan de un destino contigo, protegiéndote. Y tu lo sabes. Por eso la decisíón, lamentablemente está en tus manos.
Y la espera es como un veneno, se infiltra en tu piel y va recorriendo todo el sistema circulatorio de a poco, va dejándote opaca, sin risas, ni sueños. Con muy escasas esperanzas... y expectante, a la deriva de que cada minuto que marca el reloj, cuenta para ti como una gran pesadilla.
Y es que así me siento hoy.
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