-Todo lo que hace mal, se olvida- decía ese nick en algún disfraz de mis contactos. Y mientras escuchaba "alguien con quien caminar como dos locos de la mano" pasaba ese automóvil con la patente inmortalizada en un SAD 859. Así me encontraba yo: triste y esperanzada. Esperanzada por ese beso de fin de semana que te olvidó por unas milésimas de segundo. Y pensar que el chico no tenía ni idea de que yo terminaba de una buena vez con vos; con mi llanto constante e incontrolable tras cada crisis; con la ilusión de que mi último beso fuera el tuyol.
No sabía los mares que atravesé sola, la cantidad de horas frente a la pc llorando, las gomitas que aliviaron las penas, las 21horas mensuales desgarrándome los músculos del cuerpo para poder liberar la endorfina que adormecía tu recuerdo por media hora mientras trotaba. Ignoraba la cantidad de frases que escribí y borré en mi celular a causa del insomnio; ignoraba la cantidad de noches que me decepcioné de mi misma buscando el consuelo a mi agonía en ESA persona que tmb me desmoronaba.
Consuelo, agonía, agobio; ese chico no sabía lo que me costaba mirarlo a los ojos sin derramar una lágrima, sin estallar en tristeza.
Ese chico no sabía cuánto tiempo había esperado por él y por ponerle fin a esta historia
"horas frente a la pc llorando, las gomitas que aliviaron las penas"
ResponderEliminarLas gomitas y demás golosinas , nos curan de todas las depreciones Y vamos mujer que la vida se nos va muy rapido para andar llorando por chicos.