jueves, 25 de febrero de 2010

Dejaste que el dolor te coartara la libertad y ahora estás reteniendo en tu garganta ese grito de impotencia. ¿Qué vas a hacer entonces cuando el próximo infeliz te rompa el corazón? ¿Vas a dejar sonar ese llanto dulce con el que te abrazas a la noche? ¿Vas a vivir mil vidas sin ningún sentimiento? ¿Es así como te imaginás el resto de los días? ¿Temblando, con dolor y sin sueños?
Arriba Morocha; que el crecimiento está en cada ida y vuelta, en cada tropiezo y caída. La vida te da una cruz y un destino con el que puedas caminar; más allá de todo el invierno no es tan frío. Y en primavera, recordá que está prohibido suicidarse.

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