
A ver como empezamos esto...se me fueron loco, se me fueron y se llevaron con uds quién sabe cuántos secretos. Quién sabe cuántas sonrisas guardadas en los recovecos de esta soledad que hoy me domina. Una y otra vez sus voces dándome vueltas la cabeza; las lágrimas en las horas más insípidas de la puesta del sol. Y recuerdos. Danzando una y otra vez al compás de un accidente, y la noticia. No puedo creerlo, no me acostumbro, no me hago a la idea. Parecía ayer que lloraba abrazándolos, y que uds me entendían. Que me rodeaban con esas voces que hoy se tatúan en mi memoria. No quiero poner más sal a la herida; no quiero sangrar tristeza. Pero duele.
¿Cómo hacemos ahora? ¿Cómo salimos de esta? Y pensar que...que cuando pasó, venían para mi casa. Y que no pude decirles GRACIAS, y que no pudieron recibirse, casarse o simplemente, conocer al amor de su vida.
Que se fueron los dos y que allá están, seguramente fumándose un pucho con Dios, felices, porque eso era lo que uds necesitaban al fin. Qué se yo chicos, más cicatrices que alegría. Pero es que no lo entendían: la vida no se trataba de ganar o perder; la vida se trataba de un vivir constante. La felicidad no era abstracta, la felicidad eran los pequeños momentos, ese día a día como cada sábado a la tarde. La felicidad chicos era eso que me decían "que hacés peshosha", "cómo estás aye?". O las veces que anduvimos en la moto a toda velocidad con la adrenalina a flor de piel. O las inesperadas visitas cuando "suponian" que estaba mal.
Si fue a propósito o no, no los juzgo. Si su idea fue esa, la de dejar el mundo porque para uds era un lugar triste, la respeto. Hoy están allá arriba, mirándome y conteniéndome; sé que estas cosas nos ayudan a crecer, a mirar adelante y revalorizar nuestras vidas. Sé que aunque me carcoma su imagen cada minuto, están bien. Y eso, a esa idea me aferro.
Estoy tan confundida todo el día que no sé qué hacer, no logro ordenar mi mente y despejarme de esos fantasmas. No escribo bien (para nada, y se nota).
En fin chicos, los extraño Y MUCHO. Y espero que están donde están, sean felices.
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