jueves, 1 de abril de 2010

No tuve el gorrito de graduación con el título en la mano y la sonrisa para la foto; no armé el bolso para escaparme un fin de semana con vos; no empaqué muebles, ropa y cosas en cajas para irme a vivir a nuestro primer departamente. No tuve una nena rubia con rulos y ojos verdes ni un nene morocho con pelo lacio y tus ojos celestes.
No me desperté a las 4hs de la mañana antojada de tiramisú de limón (si, ya sé que vos sabes que no existe, pero te la ibas a tener que ingeniar igual). No volví a llorar de felicidad reflejandome en tu sonrisa; no compré un rotweiller, lo envolví en un moño y lo dejé en la puerta de tu casa.
No, tampoco tuve un cartelote en mi puerta que dijera en letras mayúsculas QUE ME AMABAS.
No aprendí a cocinar y vos no supiste cómo cambiar pañales; no me vestí con mi vestido más glamoroso para salir a festejar nuestro aniversario en aquel restaurante famoso.
No te acompañé a ver las picadas ese miércoles, ni vos tomaste conmigo el micro a Bs As para que yo estudiara diplomacia.
No pude darte todo lo que sentía y no pude obsequiarte lo que merecías. No vas a estar cuando me tire del paracaídas; no voy a mirarte crecer la barba y el pelo.
No vas a verme convertida en la mujer exitosa que tanto soñamos; no voy a caminar hasta la iglesia con ese cosquilleo incontenible porque me caso con vos;
ni vamos a compartir algún otro sueño.
Resquechos...

2 comentarios:

  1. Tantos sueños rotos. Duele, a mí todavía me duele un poco todo eso ; Cuando pienso en lo que pudo ser...

    Causalidad. Te amo, Ayelén

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  2. Lo que pudo haber sido es siempre más grande en la mente del tejedor de nostalgias que en el filo fugaz de la realidad.

    Además nunca es tarde para inventar sueños nuevos.

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Wonderland;