Que no era suficiente ni lo será ese abrazo; un abrazo ininterrumpido donde cada una de las cosas que hiciste por mí fueron abriendo la herida que no dejaba de sangrar. Como si haberte visto después de tanto insomnio, después de tanto reprimirte me cambiara la vida; me hiciera sentirme más madura y sobretodo mucho más fuerte.Sentí que se aproximaban las palabras que un día mismo me prohibí pronunciar y cerraron paso a esa frase el nudo en mi garganta. Mirarte y sumergirme en el inmenso azul de tus ojos y perderme en ellos. Mirarte y segurarme que con ellos quiero pasar el resto de los días que me quedan por vivir, y arrepentirme de ese pensamiento.
Y seguir...despedirte sin el beso que entrecortaba mi respiración, dejar que me miraras marchar por una última vez. Y amarte tiernamente;
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