jueves, 13 de mayo de 2010

•Por última vez

Me miró y se me fue el alma, y despacio con la luz de sus ojos celestes atravesando mis pestañas le dio un repaso general a mis zapatos pegados al suelo, a mis manos vacías (jamás tuve nada que ofrecerle, salvo mi amor barato), a mi cuerpo cansado de tantos desgarros, a mis heridas tatuadas a mi piel y reposó ese mar de dudas en mi mirada.
Mi mirada gris, porque se estaba terminando, porque esas 26.280 hs que pasamos juntos detenían la aguja en mi reloj. Me tomó de la mano y se sentó a mi lado. Miramos por última vez aquel cielo juntos. Yo quería decirle tantas cosas, quería decirle que no se fuera, que no me dejara. Me asfixiaba la idea de su ausencia, me desgarraba la lejanía de nuestros cuerpos.
Miramos el cielo por última vez, tomados de la mano, sentados al borde de nuestras desesperanzas con esos sueños rotos atragantándose en la boca y sin licencia alguna para deambular por el mundo del otro. Me pesaba la vida, me pesaba y ya no había nada para hacer más que respirar la última bocanada de su esencia y mi perfume cerca.
Recorrió a su tacto mi piel de porcelana y repitió una y otra vez "muñequita de abril". Era enero, y sin embargo solamente yo entendía el mensaje (y lo llevaré hasta el final).
"Siempre te voy a amar", "Nunca te voy a dejar", "Sos el amor de mi vida", "Por siempre y para siempre", "Te amo", "Juntos hasta el fin". Frases congeladas en el tiempo que, en forma de flashback, retrocedían lo que yo conocía como amor.
Una gota, dos gotas, un mar de lágrimas.
-No llores mi amor, esto va a pasar.
Tomó mi rostro sobre sus manos, aspiré felicidad en esa milésima fracción de segundos y prometí guardarme lo que se venía hasta el fin de mis tiempos. Rozó mi boca suavemente con la caricia más dellicada, y rompió mi corazón de mil maneras distintas. Me besó. Mi cuerpo encajaba perfectamente con el suyo y el aullido confundido y perdido de mi corazón se expresaba a gritos, desesperados.
Jamás pudo escucharlo. Jamás volví a llorar. Jamás pude jugar mi última carta a aquel amor, ni pude volverme a enamorar.
Soy ese tipo de personas frías, no de las que no soportan un mimo, ni las que no pueden decir "te quiero"; soy el peor tipo de persona fría, soy de las que no sabe usar el corazón.
Me miró, como si diagnosticara un pasado lleno de recuerdos, sueños cumplidos y promesas ahogadas alguna noche de abril, lo lloré; entró en su auto. Cerró su puerta, y se fue.

Necesitaba, de alguna manera, poder contar el final de esta historia.

3 comentarios:

  1. Te juro que me pasa lo mismo!

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  2. "soy de las que no sabe usar el corazón."

    AHHHHH me pasa lo mismo , siempre hay una persona TAN TIERN y yo con mi corazon frio .
    ME ENCANTO EL TEXTO !

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  3. escribis lindo ♥
    Yo soy demostrativa, soy de las qe se pasan diciendo te quiero te amo quiero un abrazo bla bla bla..no soporto no decirlo , tengo que expresarme u.u

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Wonderland;