viernes, 23 de abril de 2010

No lo entiendo, en serio. Te vi. Estabas parado en la puerta de la facultad de Derecho (mi facultad) y el sol de invierno reflejaba perfectamente tus rulos dorados. Te había crecido el pelo y a mí se me acrecentaba la madurez encima. Y pasé al lado tuyo, y me miraste. Y temblé. Han pasado los meses ya (y aunque no quiera aceptarlo van tatuándome las heridas). Estabas ahí y me seguiste, y cuando volteé a verte, tu mirada temblaba al compás de mi euforia. Te vi. Como si nunca en la vida hubiera encontrado a hombre más perfecto para mí en la faz de la tierra, como si en ese momento fueras absoluta y eternamente el amor de mi vida. Y desperté, Seba. Y tu imagen, tu perfume, tu recuerdo se desvanecieron por completo y me quedé prendida a la locura de todo lo que me dijiste aquella vez en ese tiempo que no existe ni existirá, que me quedara con vos. Y yo dudé. Y abrí mis ojos y desperté. Será esa necesidad psicópata de necesitarte al punto de rehacer cada imagen que tengo en mi inconciente para soñar con vos? Para volverte a ver? Será entonces que tmb hoy podría negarte? Será...

3 comentarios:

  1. Y puede ser...
    Lo extrañas mucho, se nota por lo que escribis!

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  2. los sueños , son los deseos mas profundos. Y si tenes esa necesidad de soñar con èl debe ser porque aun lo extrañas y forma parte de tu presente y node tu pasado.

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Wonderland;