Creí que teníamos un pacto, en realidad no sé si llamarlo así. Sería más o menos un tratado, un acuerdo, o como dice la Bersuit "un pacto para vivir". Yo no iba a entrometerme en tu camino, no iba a escribirte, no iba a buscarte, ni a llamarte (aún cuando a altas horas de la madrugada mi insomnio me insistiera encaprichado con escuchar tu voz). Iba a eliminarte de cuanto medio nos encontrara juntos (llámese FACEBOOK, TELEFONO, MSN,etc). Lo hice, dolió como si mil alfileres se clavaran literalmente en mi corazón; cada vez que el colectivo paraba a tres cuadras de tu casa, me presionaba el estómago prometiéndome que no me bajaría corriendo hasta ti. Cada vez que un auto me recordaba a ti, buscaba otra memoria. Cada vez que te necesité, me senté en la vereda a contar estrellas masticando gomitas y sueños rotos.
Y ahora me entero; te entierro en lo más profundo de mi alma y sale la herida a flor de piel,
-¿Sabías que Seba pasa seguido por la puerta de casa?
-No, y no quiero saberlo.
-Bueno, creí que te ibas a enojar, pero ya van más de cinco veces;
Me dolió; me dolio porque ya no hay vuelta atrás; porque rompiste ese pacto que me transforma en una muñequita en cajita de cristal; que si lo vuelvo a ver, todo se quiebra, todo se rompe.
¿Qué paasa? ¿Tan vacía está su vida que vuelve otra vez a mí? ¿Tanto le importo que quiere saber cómo estoy? ¿Cuál es la esperanza con la que se droga al pasar por esta puerta donde nos vimos por última vez? ¿Qué es lo que quiere ver?
Fuck.
Quizá leer El camino de la Autodependencia de haga tan bien como a mí. Te amo
ResponderEliminarespero que tes mejor gordaaa..es triste lo qe contas
ResponderEliminarFija , los hombres son todos unos histericos . Y siempre llegan cuando estas a punto de olvidarlos
ResponderEliminar