lunes, 1 de febrero de 2010

Soy yo, la que está aquí. Todavía siento que el alma se apretuja al soñarte cada noche y despertarme con tu ausensia tan increíblemente eternizada en ese cuerpo que no me rodea cuando abro mis ojos.
La sensación de haber escuchado tu voz es un alivio a este suplicio efervecente. No, no quiero terminar con ese intento de borrarte para siempre. Aunque torture a mi mente con nuestros más nefastos recuerdos; aunque a fuerza de presión psicológica sea la única forma de volverte a ver cada noche. Aunque no seas más que un espejismo que al despertar se desvanezca, aunque tu voz sea un conjunto de cada pieza de tus palabras perdidas en alguna parte de mi cuerpo.
Y seas un reinvento para mi dolor, para calmar la agonía de tu risa estallando lejos de mí.

1 comentario:

  1. sabio augurio el recordarte esta noche que andie es imprescindible. No cometas el error de ahogarte entre los suplicios de tu mente, porque si bien es ella la mayor libertadora, puede también ser para tí una cárcel de cristal ;)

    ResponderEliminar


Wonderland;