jueves, 4 de febrero de 2010

Estallo, una y otra vez en pedacitos. Me destrozo el alma, las lágrimas llegan con la misma facilidad, por su ausencia. Me falta una y otra vez su consuelo, la forma en que solía abrazarme tras cada crisis, ni el psicólogo ha sabido ayudarme.

Sabía muy bien que ese estado de perfección en el que me sentía atrapada no era normal. Que en algún momento algún estallido iba a sacarme de la estabilidad que llevaba cargando. Y sí fue;

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Wonderland;