domingo, 20 de septiembre de 2009

Para siempre;


Pensaba que estaba sola en eso del amor; pero resulta que tengo compañía. Al final de todo, pasaron los meses y hoy me encuentro acá, al lado de la persona que en fin de cuentas ha sido el único hombre en mi vida, el único capaz de erizarme la piel; el único capaz de hacerme sentir extasiada o de hacerme enteramente feliz. Al fin de cuentas debía ser de esta forma; él y yo juntos por siempre.

Creo que cuando perdemos una persona o alguna cosa y luego por destino o quién dice, arte de magia, la recuperás, esa persona ya no adquiere el mismo significado que poseía antes para vos. Desde ese momento comienza a ser parte de una especie de tesoro, Dios o sentido. Comienza a serlo absolutamente TODO en nuestras vidas y es que sabemos lo que es estar sin el/ella o esa cosa y sabemos cuál fue el precio a pagar y cuánta dósis de dolor tuvo que soportar nuestro corazón. Es así como todo empieza a encajar en el rompecabezas y la vida empieza a tener un tipo de significado bastante nuevo y diferente.

Al principio, por los cambios y la inseguridad, podés sentir dudas, miedo y hasta dolor, pero después aprendés que no es solamente eso, que no es lo único que vas a sentir, sino que comienza a florecer la primavera en tu alma. Y es algo a lo que estás aprendiendo a aferrarte y a cuidar...

Como si te cuidaras a vos mismo, como si esa persona o cosa que tenés fuera irremplazable y cien por ciento frágil. Esa persona comienza a formar alrededor tuyo un mundo propio y único. Eterno.

Y ahí entendés lo que significa la palabra MATRIMONIO, lo que significa eso de "amar y cuidar en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza" ahí te das cuenta que no importa la situación ni el lugar; a veces ni siquiera importa comunicarte con las palabras, porque cuando la otra persona está ahí, al lado tuyo, sabes que eso es para siempre; increiblemente eterno. Porque estan hechos el uno para el otro.


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