Hoy me dijiste... querés que empecemos a ahorrar? - Para qué? pregunté.
- Para cuando nos casemos (mi silencio de NO puedo creer lo que me estás diciendo)
- O sea, es para más adelante, pero podemos ahorrar todas las monedas de 25 centavos y juntarlas cada dos semanas para hacer un fondo. Porque sabés que me quiero casar con vos...
Esta rutina de amarte incondicionalmente gordo; sos lo mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario