jueves, 11 de junio de 2009

▼Pablo

Pablo, asi se llama el kioskero de todas las siestas, y mientras me crea la dosis justa de Sprite y Gomitas que mi cuerpo necesita para liberar endorfinas me mira en silencio. No sabe que a pesar de no mirarlo, sé que me está observando. Y cada vez que pasa me pregunta por el corazon y yo siempre contesto lo mismo:
-Ahi ando pablo.
No sabe que espero, no advierte qe busco el beso perfecto, que pegue en la tecla y me haga olvidar. Tampoco sabe lo q me cuesta y me desgasta pronunciar su nombre.
Porque fue su nombre el que me llevo al olvido, al principio y al fin de un amor imposible. Que por más amor de mi vida que fuese, lo unico que existian eran pinchaduras, y no existian parches para curarme esas heridas.
Y no deja de mirarme, debe ser que una que otra vez me vio recrear historias y derramar lagrimas.
Pablo ha sido testigo de mis tantas historias y sin embargo sabe que hoy respiro tan solo dos...

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