Hoy me levante, con el frio del otoño congelandome las manos. Tenía sueño, y la brisa rozaba mi cara; a falta de abrazos la única compañera es la soledad, o en otras palabras: la ausensia.Debe ser la idea de un cambio continuo lo que me da miedo. Estoy tan acostumbrada a ser feliz que no me imagino la vida con un giro completamente diferente.
Me duele por ahí pensar que cuando se ama, se sufre. Al fin y al cabo la vida no tendría sentido sino la viviesen con amor. En fin: caminando por las calles en vista de algun movil que me lleve a la facultad me llegó el otoño; ME llegó. Tal vez a causa del calor que le robaba los días del calendario al otoño, tal vez porque esta vez, volvi a obsesionarme con el caer de las hojas. Las hojas caen al igual que las espeanzas; el día gris no me dejo pensar en otra cosa que en el dolor que cae sobre el mundo; por los pasillos encontre una mirada que me devolvío la vida y las ganas de seguir luchando por toda la gente que está perdida en el mundo. Fue lo que salvó el día; creo...
Estudiar me está consumiendo, prácticamente no tengo vida. Igualmente nadie la tiene en invierno, apenas sí pueden verse un par de almas en la calle a la noche. Paseanda, vagando en pena...
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