viernes, 15 de mayo de 2009

15 de mayo


Has notado cómo, cuando algo duele, penetra hasta en el más recóndito de tus lugares? Es como una enfermedad, se expande hasta que no quede lugar posible. Duele pensar que la idea de un cambio esté latente; pero que mi mente, mi cuerpo y mi alma respondan a otra condición: la de seguir amando.

Me he dado cuenta cómo duele crecer sin nadie ahí que te observe convertir tus sonrisas en lágrimas y te de un abrazo. La palabra distancia...me aleja de los sueños. Es el dolor el que no puedo revertir, es un pasado el que me ata a un sentimiento.

¿Has notado cómo nadie se fija en ti cuando estás sola? ¿Has notado cómo te duele que caminar por la calle no sea más que un paseo solitario en vez de tratar de alcanzar cada rayo de sol que ilumine el asfalto?

¿Sentiste alguna vez cómo el corazón se quiebra de a poco causando que un incréíble y perfecto puñal te dé en el estómago?

¿Has matado a las mariposas dentro tuyo que ya no aletean? ¿O ha sido eso un producto de su propio suicidio?

¿Por qué te duele tanto? ¿Simplemente no puedes dejarlo ir...?

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